

















































El pasado sábado 21 de febrero, desde las 19 horas, vivimos en nuestra casa del Centro de Cultura y Trabajo Comunitario Villa Dolores una jornada que quedará en nuestra memoria: la Chaya Libre y Suelta marcó el arranque de la temporada cultural 2026 de nuestro Centro.
Abrimos las puertas con la convicción de que celebrar la chaya es rescatar una fiesta popular profundamente arraigada en nuestra identidad norteña. Y no nos equivocamos: amigas, amigos, vecinas y vecinos colmaron el espacio y lo transformaron en un verdadero patio chayero. La presencia de un público numeroso y, sobre todo, participativo fue el corazón de la noche. No vinieron solo a mirar: se implicaron en cada ronda, en cada danza, en cada ceremonia.
Compartimos el desentierro del Pujllay, el topamiento, el casamiento chayero, el bautismo de la guagua y, finalmente, la quema del Pujllay, que llegó bajo una lluvia torrencial que nos sorprendió y nos abrazó. Lejos de dispersarnos, el agua selló el espíritu de la fiesta: cantamos, reímos y celebramos bajo la lluvia, como si la naturaleza misma quisiera marcar el cierre de la celebración. Fue un final épico, colectivo y profundamente emotivo.
La noche se fue tejiendo como una verdadera crónica viva del carnaval. Desde temprano comenzaron a sonar cajas y coplas; el patio se llenó de harina, albahaca y papel picado. Las rondas de danza se armaron espontáneamente, mezclando generaciones, y el teatro dio vida a los personajes tradicionales que encarnan el espíritu de la chaya. Cada momento fue sostenido por el trabajo colectivo: quienes organizaron, quienes cocinaron, quienes montaron sonido y escenario, quienes recibieron al público y quienes sostuvieron cada detalle para que la fiesta fuera posible.
Esta Chaya Libre y Suelta fue también una realización solidaria. La feria de emprendedoras y emprendedores, el aporte consciente del público y el trabajo voluntario demostraron que otra forma de hacer cultura es posible: comunitaria, autogestiva y con apoyo de instituciones públicas locales que acompañan estas iniciativas que fortalecen el tejido social.
Queremos expresar un agradecimiento profundo a la enorme cantidad de personas que nos acompañaron. Gracias por bailar en las rondas, por cantar, por animarse a participar de cada ceremonia, por quedarse hasta el final bajo la lluvia. Gracias por confiar en nuestro Centro como espacio de encuentro y construcción colectiva.
Así comenzamos nuestra temporada cultural 2026: celebrando la memoria viva de los pueblos, sosteniendo la organización comunitaria y reafirmando que la cultura popular florece cuando se construye entre todas y todos. La Chaya fue libre y suelta. Y nosotros también.

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